Las Crisis Existenciales.

Las crisis existenciales suceden cuando estamos incapacitados para hacerle frente a eventos específicos utilizando los recursos que siempre nos habían funcionado; se identifican porque involucran una transformación de nuestra identidad, habitualmente nos notamos o nos perciben como si fuéramos otra persona, nuestro conjunto de opiniones y creencias sufren una metamorfosis. Pueden aparecer en cualquier etapa de nuestras vidas, y no hacen distinción entre individuos con bajos o extensos recursos económicos, las experimentamos las mujeres y los hombres, por igual, sin importar el estatus social. Aunque puede parecer complicado y triste detrás de este concepto se esconde sencillamente el deseo de darle sentido a nuestra existencia.

Cuando atravesamos una crisis existencial nos cuestionamos todo lo que hasta ese momento habíamos dado por sentado, frecuentemente sobre nuestra propia existencia, preguntas como ¿cuál es el sentido de mi vida?, ¿quién soy realmente?, ¿estoy en el trabajo correcto?, ¿me casé con la persona adecuada? o ¿qué haré con mi vida?, suelen ser frecuentes durante estos periodos. Estas preguntas adquieren una connotación decisiva, generando un estado de angustia que no termina hasta que encontramos las respuestas. La persona que padece una crisis existencial pierde el enfoque y la capacidad de visualizar las metas para autorrealizarse. Aunque la intensidad y el tiempo de duración es diferente para cada persona, esto debilita mentalmente, llegando a causar trastornos psicológicos si no se resuelve.

La crisis existencial es más frecuente en la juventud ya que es una etapa que está llena de cambios profundos, aunque también puede darse en la adultez o en la vejez. También suele ocurrir cuando hemos vivido momentos traumáticos: divorcio, la muerte de un familiar o un despido en el trabajo, son eventos que suceden de repente y representan un cambio de vida imprevisto para el que las sufre. Existen circunstancias donde simplemente aparece como una especie de señal al oír una conversación, ver una película, leer un libro, etc.

Si te sientes continuamente cansado y aburrido, insatisfecho, aunque todo marche bien, piensas que debes hacer cambios radicales a tu vida pero no sabes cómo hacerlos, tienes una sensación de discrepancia contigo mismo, como si fueras otra persona, comienzas a variar tus hábitos para experimentar cosas nuevas pero estas no te satisfacen por completo, comienzas a pensar que has omitido algunas etapas de tu vida o que te quedan muchas experiencias por vivir, argumentas las decisiones más sustanciales que has hecho en el trascurso de tu vida, como la de escoger tu profesión o pareja, te da ansiedad el futuro pues no consigues percibirlo claramente: estás atravesando una crisis existencial.

Nunca olvides que los descontentos, frecuentemente,se originan, más que de la situación en sí, por la forma en que los interpretamos, y de lo que creemos al respecto. Vigila tu diálogo interno, lo que opinas sobre ti y lo que conversas contigo mismo. Es muy probable que la causa de tu crisis, por ejemplo, no sea por haber terminado tu relación de pareja, sino por una creencia tuya, como por ejemplo "sin pareja no puedo ser feliz". Cuestiónate el valor de las convicciones que forman el cimiento de tus pensamientos, recuerda tu actuación ante otros períodos difíciles.

Todos los cambios impuestos que vivimos durante el 2020 pueden generar una crisis de identidad. Con tanta zozobra y ansiedad, características de cualquier crisis, las personas pueden quedar atrapadas en una crisis existencial debido a sus viejos esquemas cognitivos. Es imprescindible implementar estrategias de resistencia más efectivas y adaptativas, estas no solo te ayudarán a superar la crisis, sino que optimizarán tu forma de encarar los cambios, practica la gratitud, y reestructura tus expectativas.



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