Cómo reconocer a las personas que no nos convienen, sin equivocarnos.

La vida está saturada de personas que nos proporcionan experiencias positivas y negativas; unas nos apoyan y otras nos engañan, porque todos tenemos diferentes escalas de valores. Hay relaciones provechosas, y otras no. Mientras algunas relaciones son sanas, otras son sin lugar a duda dañinas, difíciles y agobiantes, son relaciones que no nos convienen. No hay recetas mágicas para escoger a las personas apropiadas sin errar; en los desaciertos, las decepciones y los éxitos está el aprendizaje de la vida.

Aunque no exista una solución mágica, no podemos confundirnos porque en realidad siempre hay indicios que nos pueden favorecer cuando tenemos que decidir si aceptamos o rechazamos a una persona de nuestro entorno social. Ciertamente algunas conductas pueden proporcionarnos señales y advertirnos que lo más saludable es poner una barrera por medio y prevenir que la persona nos envenene con sus malas energías.

El ser humano es el animal más social de todos los animales, por eso necesitamos de los demás absolutamente, como seres sociales que somos, el proceso de socialización deja huellas en la calidad de nuestras vidas. Cuando nos sentimos seguros con las personas que nos rodean, nuestra salud mental está protegida. Las relaciones con nuestros familiares, amigos y parejas determinan nuestra salud psicológica y emocional.

Todos queremos relacionarnos con personas que aporten algo a nuestras vidas, que sean especiales para compartir momentos agradables, y que en los momentos complicados nos auxilien. Parientes, amistades y parejas son ese ideal de personas a las que acudimos ante una dificultad, disfrutamos momentos agradables con ellos, y en cambio esperamos que nos ofrezcan el amor y respeto que les brindamos.

Todas las relaciones tienen dificultades, controversias y equivocaciones, pero si eso se convierte en lo habitual en la relación después de un tiempo, simboliza que está yendo por el camino equivocado. Probablemente te preguntes cómo determinar que personas no te convienen y realmente la respuesta es complicada, ya que no podemos rechazar una relación simplemente porque en un momento determinado tuvo un percance. El limite que separa las discrepancias normales de una relación y los conflictos insolubles es muy confuso. El tener diferentes ideologías, convicciones, pensamientos y opiniones hace que todos seamos diferentes y colisionemos en algún momento, pero no por esa razón debemos separarnos radicalmente.

Todos los miembros de una relación deben tratarse con respeto, sus gustos y necesidades deben ser complacidos de forma semejante y equilibrada, sino es de esa manera, muestra que una persona disfruta de la relación y el otro no, lo cual es prototipo de una relación nociva, y también una señal de alarma. Alguien que nos aprecia o quiere no nos crítica y recuerda diariamente nuestros errores o defectos condenándonos a vivir en la miseria emocional. Sino estamos a su nivel, y no hay empatía, la relación no vale la pena. Es preferible preservar nuestra salud mental de los amargos reproches.

Si tus emociones son afectadas porque la otra persona es propensa a la depresión, la crítica destructiva, absorbe intencionalmente tu energía, y cada vez que coinciden te deja agotado o irritado, es un mensaje de que te encuentras en la médula de una relación que no te conviene. Si entablas una relación con alguien que te induce a actuar en contra de tu bienestar , si eres incapaz de negarte a una petición, aun cuando la misma este en contra de tus principios y valores, indica que has establecido un vínculo socioafectivo nocivo para tu estabilidad mental.

Aunque en las relaciones humanas es inevitable pelear alguna que otra vez, o tener algún malentendido, también existen personas que son manipuladoras, que disfrutan robándonos nuestro poder, y saboteando nuestra autoestima.


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